La soledad y lo infinito

Pero a veces ocurre lo contrario, a veces estoy con gente conocida, gente a la que incluso tengo cariño y con la que comparto cosas y siento que son desconocidas para mí. Y lo peor de todo es cuando me siento desconocido, cuando siento que la persona que esta a mi lado no tiene ni idea de quien soy. Cuando me siento solo en compañía de gente. No hay soledad más grande que esa.
Y buena parte de culpa la tengo yo, en ocasiones. En otras no, en otras hago esfuerzos enormes para acercarme a las personas y pese a ello no ocurre. Seguramente es que soy un solitario, que nací para estar solo, como reza el título de este blog. Quizás no. A veces me quedo mirando al infinito buscando una salida y se me viene la imagen de una vía del tren: sabes que la vía va a alguna parte pero por mucho que avances, nunca, nunca ves el final.
Y buena parte de culpa la tengo yo, en ocasiones. En otras no, en otras hago esfuerzos enormes para acercarme a las personas y pese a ello no ocurre. Seguramente es que soy un solitario, que nací para estar solo, como reza el título de este blog. Quizás no. A veces me quedo mirando al infinito buscando una salida y se me viene la imagen de una vía del tren: sabes que la vía va a alguna parte pero por mucho que avances, nunca, nunca ves el final.
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