Let the music talk

En eso estaba cuando recibí un mensaje al móvil; tras la solución del problema y ya mucho más tranquilo, cuando aun quedaba un ratito para empezar decido llamar a mi comunicante. Fue una conversación bonita, agradable, con altibajos pero importante. Supongo que gracias a esa conversación y a la relajación que sentía después de la tensión acumulada durante toda la tarde-noche, me sentí tan a gusto, tan inspirado que mi parte de actuación fue muy buena (modestia aparte) según mis compañeros y el público asistente.
Fue una noche memorable, de las que dejan huella, interior y exterior. Ojalá vengan muchas así en los próximos días.
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